«Whither Must I Wander» Liverman / King

Liverman-kingWhither Must I Wander
Will Liverman, barítono
Jonathan King, piano
2019 Odradek Records. CD. –comprar aquí

El recientemente descubierto por mi parte sello Odradek Records tiene un disco fantástico que me ha sorprendido gratamente. No tenía el gusto de conocer al pianista Jonathan King ni al barítono Will Liverman, ambos estadounidenses, y su álbum debut ha llegado a mi discoteca. En este disco nos ofrecen una selección de canciones cuyo nexo de unión ese deambular tan presente en el romanticismo durante varias décadas, esos viajes en los que se extraña a un ser querido u otros de carácter más metafísico.

El disco está plagado de preciosas canciones entre las que encontramos las 9 que componen las “Songs of Travel” de Ralph Vaughan Williams (1872 – 1958), a las cuales pertenece la que da título al disco, “Whither Must I Wander” (¿A dónde debo vagar?), compuestas con textos de Robert Louis Stevenson; las ”Three Salt-Water Ballads” de Frederick Keel (1871 – 1954) sobre textos de John Maselfield (1878 – 1967); el estupendo “King David” de Herbert Howells (1892 – 1983) sobre textos de Walter de la Mare (1873-1956); del otro lado del Atlántico rescatan la serena “At the River” de Aaron Copland (1900 – 1990), cuarta de las ‘Old American Songs’ y que es un arreglo de la melodía del himno de 1865 de Robert Lowry; el arreglo que Steven Mark Kohn (1957) hizo de la canción folclórica tradicional cuya composición se atribuye a Joseph G. Geoghegan «Ten Thousand Miles Away«; finalmente, del viejo continente interpretan la “Wanderer’s Night Song”, primera de las doce canciones inspiradas en Goethe compuestas por el ruso Nikolai Medtner (1880 – 1951), y el célebre y hermoso lied “Mondnacht”, perteneciente al ciclo de lieder o Liederkreis Op. 39 de Robert Schumann (1810 – 1856) sobre textos de Joseph von Eichendorff (1788 – 1857).

Ambos intérpretes tienen un nivel altísimo, logrando una interpretación más que notable en todas las obras, consiguiendo transmitir el estado de ánimo que la música y la letra pretenden en este tipo de obras con tanta carga emocional. Liverman tiene una estupenda voz baritonal, aterciopelada, redondeada y con una dicción clara. King acompaña impecablemente el canto, logrando el equilibrio perfecto. Juntos logran algunos momentos conmovedores en algunas de las piezas de este trabajo que, dicho sea de paso, tiene un sonido estupendo.
Como ya comenté en la reseña del disco del mismo sello “Luna Clara”, el diseño del packaging está muy conseguido, e incluye un libreto con las letras de las piezas en inglés, alemán y francés.
En resumen, disco muy disfrutable, con artistas de primer nivel y obras de considerable belleza.



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