‘Misa in C minor / Requiem’ (Mozart)

MOZART
Gran Misa K. 427. Requiem K. 626
Gabriele Hierdeis, Alison Browner, Marcus Ullmann, Markus Volpert (solistas)
Johann Christian Bach Akademie
Ingeborg Scheerer (director)
2 CD – 2008 / 2010 Avi Music / Harmonia Mundi

La ‘Johann Christian Bach-Akademie’ y el coro ‘Kölner Kantorei’  grabó en marzo de 2006 en Alemania,  este doble CD dedicado a Mozart (1756-1791) con su ‘Gran Misa en do menor K 427’ y el celebérrimo ‘Requiem en re menor K 626’.
Ambas obras, consideradas obras maestras del músico salzburgués, tienen la particularidad de que están inconclusas, aunque con 7 años de diferencia entre su creación. De la Misa falta la instrumentación de algunos pasajes, concretamente del Credo in unum Deum y del Et incarnatus est. Por otra parte, el Hossana que define al Sanctus aparece en la partitura como fuga a cuatro voces y orquesta, pero la escritura instrumental revela que falta un segundo coro a cuatro voces. Además, el Credo está incompleto (tan solo está compuesto hasta los versos “et incarnatus est de Spiritu Sancto/ex Maria Virgine: et homo factus est”). Asimismo, falta por completo el Agnus Dei.

Mozart la compuso por iniciativa propia (tratándose de la primera misa que compuso sin tratarse de un encargo) como voto por su reciente matrimonio con Constanze Weber (que además cantó como soprano solista en el estreno en 1783). Cabe destacar la influencia de los antiguos maestros del norte de Alemania como Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Händel.
La versión que se ofrece aquí no contiene el ‘Agnus Dei’ que como queda dicho no aparece en la partitura original. Algunos directores optan por adaptar la música del Kyrie inicial con la letra del Agnus Dei, pero otros se ciñen a la propuesta orginal.

Descubrir el Requiem de Mozart a estas alturas ya no tiene misterio. Estamos ante su obra cumbre y posiblemente, uno de los más grandes oratorios jamás compuestos. Una obra cuya composición, realizada por encargo por parte de un misterioso personaje, ha dado pie a mucha literatura contribuyendo a dotar de más importancia a esta última misa que quedó inconclusa porque Mozart murió antes de poder terminarla. Al morir, consiguió terminar tan solo tres secciones con el coro y órgano completo: Introitus, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayr. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio. El propio Süssmayr completó las partes faltantes de la instrumentación, agregando música en donde faltaba y componiendo íntegramente el Sanctus. Para el Communio, simplemente utilizó los temas del Introito y el Kyrie, a manera de reexposición, para darle cierta coherencia a la obra.

En ambas obras la orquesta, el coro y los solistas todos ellos bajo la dirección de Ingeborg Scheerer están a un muy buen nivel, consiguiendo muy buenos resultados y ofreciendo una más que aceptable interpretación.

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