El elixir de amor (Colección Divina Opera)

El elixir de amorEL ELIXIR DE AMOR (Donizetti)
Pavarotti, Battle, Pons, Dara
Dir. musical: J. Levine / Dir. escena: B. Montresor
1991, MET NY
1992 & 2005 Deutsche Grammophon / 2008 Ediciones Altaya

La cuarta entrega de la colección ‘Divina Ópera’ de Altaya nos acerca una de las obras maestras del género bufo, L’Elisir d’Amore, con la que Gaetano Donizetti (Bérgamo 1797 – Bérgamo 1848) alcanzó su primer gran éxito en este género. El músico recurrió a un argumento conocido, usado por Daniel-François Auber (1782-1871) en Le philtre, ópera bufa basada en la obra homónima de Eugéne Scribe, contando para ello con la ayuda del poeta genovés Felice Romani (1788-1865). El ambiente de un pueblecito italiano y las melodías sencillas y folclóricas ganaron las simpatías del público desde el primer momento, un poco hastiado de las grandes tragedias humanas de las composiciones operísticas de esos años (Norma, Robert le diable o Lucrezia Borgia, entre otras).
El estreno tuvo lugar el 12 de mayo de 1832 en Milán, Teatro de la Canobbiana, siendo una de las obras de Donizetti más representadas, sobre todo desde que el gran tenor Enrico Caruso la convirtió en una de sus predilectas. Hay que destacar que la partitura incluye una de las arias más conocidas del mundo de la ópera como es “Una furtiva lacrima“, aunque toda ella posee una musicalidad de fácil escucha, momentos divertidos y románticos que hacen de esta ópera una de las más interesantes de cuantas compuso el músico de Bergamo y una de las indispensables en el repertorio lírico de cualquier aficionado.
Esta versión grabada en 1991 cuenta con Luciano Pavarotti (1935-2007) en el panel del labrador Nemorino, la soprano Kathleen Battle  en el papel de la rica y caprichosa Adina, el barítono español Juan Pons en el papel de Belcore, el sargento de guarnición en el pueblo, el bajo bufo Enzo Dara en el papel del médico ambulante Doctor Dulcamara y la soprano Korliss Uecker en el papel de la joven aldeana Gianetta.
Al frente de la Orquesta y el coro del Metropolitan Opera House de Nueva York se puso James Levine para dirigir, con producción de John Copley y dirección de escena de Beni Montresor, una velada considerada ya de referencia en el repertorio lírico grabado. Pavarotti y Battle repiten el éxito que cosecharon ya tres años antes en el Central Park neoyorquino ante un público entregado.

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