Alejo Carpentier y la música (Blas Matamoro)

Alejo Carpentier y la música (Blas Matamoro)Fórcola edita dentro de su colección ‘Singladuras‘ un libro de bolsillo (12×18 cm.) de 192 páginas con algunas fotografías escrito por Blas Matamoro dedicado a la figura de Alejo Carpentier y su relación con la música.

Alejo Carpentier (1904-1980). Escritor, periodista y musicólogo cubano. Su trayectoria inicial estuvo muy ligada al periodismo. Tras un fugaz paso por la cárcel debido a ciertas actividades de oposición al dictador Gerardo Machado, en 1928 abandonó Cuba para establecerse en París. Allí fue corresponsal de diversas revistas culturales cubanas, labor en la que destacaron sus colaboraciones para Social y Carteles. Durante sus años parisinos, mantuvo un estrecho contacto con movimientos y nombres fundamentales de la cultura europea de la época, especialmente los surrealistas. Asimismo fue testigo y relator de unos años clave de la historia europea: los del ascenso de los fascismos, el estallido de la guerra civil española y los momentos previos al advenimiento de la segunda guerra mundial. En 1939 regresó a Cuba y entre 1945 y 1959 vivió en Venezuela, para volver a instalarse en Cuba tras la victoria de Fidel Castro. Sus últimos años los pasó en Francia como alto funcionario diplomático en la embajada de París. Con la publicación en 1933 en Madrid de su primera novela ¡Ecué-Yamba-Ó!, inició una prolífica carrera narrativa y ensayística que le convirtieron en una de las figuras más importantes de la literatura en español del siglo xx.

 «Como todas las personas muy musicales, nunca he sido capaz de bailar correctamente. En el fondo, quisiera haber sido Fred Astaire.» Alejo Carpentier

Blas Matamoro dice en su libro: Si hubiese que elegir a un escritor en lengua española que, por mitades, fuera músico y letrado, sería Alejo Carpentier. Se hizo escritor tras frustrarse como arquitecto y como músico, y fue crítico musical, musicólogo y divulgador de conocimientos musicales, todo ello en una época muy alterada por discusiones estéticas, filosóficas, políticas y técnicas referidas a la música.

En Carpentier la música no es mera afición, entretenimiento placentero o erudición, sino que le vale como elemento estructurante de sus narraciones. Su prosa se produce, a menudo, con cadencias y ritmos de raigambre musical, y la incitación musical es explícita en algunos títulos de sus libros: Concierto barroco, La aprendiza de bruja, Oficio de tinieblas, La consagración de la primavera, El arpa y la sombra. No faltan los personajes que son músicos, como el protagonista de Los pasos perdidos.

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *